El conflicto del campo ya nos tiene aburridos a todos, sobre todo a quienes no somos parte del aparato kirchnerista ni tampoco tenemos vacas o soja. Es hora que se resuelva por la vía de la negociación, ceder un poco cada uno y quedarse en el medio.
Sin embargo, la estirada como chicle de este conflicto nos hace concluir:
- El gobierno actual no tiene capacidad/vocación de diálogo o negociación, ni de ajuste a las condiciones del mercado, del país o del mundo
- Los cortes de ruta son parte indispensable de este gobierno, como la marchita peronista y el bombo lo eran en el pasado
- La moraleja de estos conflictos irresueltos es mafiosa. Néstor Kirchner dice: “Les haré una propuesta que no podrán rechazar…”. O sinó: “Hagan lo que yo quiero, o les costará carísimo a todos” (incluso a mí, pero no me importa).
- La popularidad del gobierno bajó del 55 al 22% en 3 meses, por una actitud que ya es caprichosa.
- Néstor Kirchner sigue en el gobierno, aunque la que firma sea la esposa.
Respecto del conflicto del campo en sí, yo suelo opinar con el chiste de Jaimito:
- Jaimito, los fideos se pegan
- Por mí que se maten…
Es decir, yo no defiendo los intereses del gobierno ni de los ruralistas, y esperaré a que gane alguno de los dos esperando que no se afecte el suministro de comestibles en mi barrio…
Pero no dejan de preocuparme las implicancias de las conclusiones arriba mencionadas.
Todos perdemos: el Merval, el riesgo-país, el turismo, y la previsibilidad que se necesita para ser un país serio.
Juan Tello